¿Qué rumbo tomará el precio de XRP en esta nueva fase de Ripple?

Ripple, la compañía que dio origen a la criptomoneda XRP, ha logrado liberarse al fin de las cadenas legales. Tras largos años de enfrentamientos con la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) de Estados Unidos, ese capítulo ha quedado cerrado.

La asunción de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, junto con sus compromisos —ya en marcha— de implementar políticas amigables hacia bitcoin (BTC) y el universo cripto, está allanando el camino para los intereses de Ripple.

Según lo reportado por CriptoNoticias, tanto la SEC como Ripple han acordado dar por terminadas las disputas legales. La SEC ha desistido de acusar a Ripple por supuestas ventas de valores no registrados, mientras que Ripple ha abandonado su contraofensiva por los presuntos perjuicios sufridos.

A simple vista, esto podría parecer una excelente noticia para XRP. Sin embargo, el valor de la criptomoneda no ha experimentado un ascenso particularmente notable tras estos eventos.

La triunfo electoral de Trump en noviembre tuvo un impacto mayor en el precio de XRP que las resoluciones judiciales recientes. Tal vez porque los inversores ya habían anticipado este desenlace, y su efecto ya estaba incorporado en la cotización.

El gráfico a continuación ilustra la evolución del precio de XRP desde enero de 2024. El notable repunte de noviembre coincide con la confirmación de Trump como futuro presidente de Estados Unidos.

No obstante, también cabe interpretar que, al dejar atrás la batalla con la SEC, XRP pierde uno de los motores principales que durante años explicó tanto sus alzas como sus descensos en el mercado.

Por mucho tiempo, el relato del litigio moldeó la percepción de los inversores: cada giro en el caso desataba especulación y fluctuaciones.

Ahora, desprovista de ese pretexto externo, XRP debe sostenerse por sus propios méritos. La incógnita es si estos son lo bastante robustos para elevar su valor o si, por el contrario, la criptomoneda podría estancarse al no cumplir con demandas reales del mercado.

Tradicionalmente, XRP se ha promocionado como «la criptomoneda de las entidades bancarias», un instrumento ideado para agilizar y abaratar transferencias internacionales (algo que BTC también logra con la Lightning Network), desafiando a sistemas convencionales como SWIFT.

Ripple, la fuerza detrás de XRP, ha procurado posicionar su tecnología como una herramienta transformadora para las finanzas institucionales. Pese a sus campañas publicitarias y alianzas con bancos y firmas de pagos, la adopción concreta de XRP en el sector bancario ha sido escasa.

Aunque Ripple ha sellado pactos con diversas instituciones financieras globales, el uso de XRP como pieza clave en esas operaciones no ha prosperado.

Un indicio evidente de esta brecha se halla en los propios avances de Ripple. La empresa ha explorado iniciativas como las monedas digitales de bancos centrales (CBDC), poniendo su tecnología al servicio de gobiernos y entidades para modernizar sistemas de pago. Sin embargo, estos proyectos no requieren de XRP. La infraestructura de Ripple funciona perfectamente con otras divisas o incluso stablecoins, lo que cuestiona la relevancia esencial de XRP en el ecosistema que la compañía misma desarrolla.

Si las instituciones y bancos pueden aprovechar la tecnología de Ripple sin recurrir a XRP, ¿qué valor distintivo ofrece esta criptomoneda al mercado?

A diferencia de bitcoin, respaldado por una red descentralizada y la fe de sus usuarios como reserva de valor, o de Ethereum, que sustenta un ecosistema de contratos inteligentes y aplicaciones descentralizadas, XRP no ha conseguido afianzar un propósito claro y ampliamente adoptado. Su cotización ha dependido más de la especulación que de una demanda genuina nacida de su uso.

El reciente debut de Ripple USD (RLUSD), la stablecoin de Ripple, podría interpretarse como un posible catalizador para el precio de XRP. Una moneda estable ligada al dólar estadounidense podría integrarse en los sistemas de pagos transfronterizos que Ripple promueve, sirviendo de enlace entre las finanzas tradicionales y las criptomonedas.

Si RLUSD alcanzara una adopción relevante, podría fortalecer la importancia del ecosistema de Ripple en su totalidad, lo que, en teoría, beneficiaría a XRP, dado que RLUSD opera tanto en Ethereum como en la XRP Ledger (red que usa XRP para cubrir tarifas).

Aun así, como ha señalado CriptoNoticias, RLUSD ha pasado casi inadvertida en el mercado desde su lanzamiento. En un terreno dominado por titanes como Tether (USDT) y USD Coin (USDC), que acaparan el grueso del volumen de stablecoins, RLUSD enfrenta un desafío titánico para ganar terreno.

Hasta el momento de este artículo, existen 12 stablecoins con mayor relevancia que RLUSD:

Entonces… ¿Qué depara el futuro al precio de XRP? Pese al tono de cautela que podría desprenderse de lo expuesto, a corto plazo es factible y probable que XRP siga aprovechando el entusiasmo generalizado en el mercado cripto, especialmente si las políticas de Trump crean un clima propicio para los activos digitales.

Desde el análisis técnico, se aprecia que XRP dibuja una formación que, a grandes rasgos (sin ser demasiado rigurosos, pues presenta ciertas irregularidades), podría leerse como un banderín alcista:

De consolidarse ese patrón, XRP tal vez podría escalar hacia valores como los 7 dólares que proyecta Jacobo Maximiliano, analista del exchange Bitget.

Sin embargo, a mediano y largo plazo, el porvenir de XRP dependerá de su habilidad para hallar un rol definido.

Si Ripple logra incorporar XRP de forma significativa en sus soluciones —ya sea mediante RLUSD o nuevos usos con bancos y empresas—, podría surgir un renacer para la criptomoneda. Pero si permanece como un elemento secundario en su propio ecosistema, su valor podría estabilizarse o incluso menguar mientras los inversores persiguen alternativas más prometedoras.

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